¿Alguna vez te has preguntado cuál es el gran valor que define a un verdadero emprendedor social? ¿Cuál es el principal motor que le inspira? Posiblemente, habrás adivinado que la respuesta correcta que contesta verdaderamente a estas cuestiones teóricas es: la empatía.

Generalmente, un emprendedor social se define como aquella persona que cuenta con soluciones innovadoras para hacer frente a aquellos desafíos sociales, culturales y medio ambientales más apremiantes en la sociedad actual. Cuyos fines traspasan el beneficio propio y focalizan su interés en una única meta.

Si bien, la persistencia y la ambición son algunas de las cualidades más relevantes que lo moldean, dado que le ayuda a abordar aquellos problemas más significativos con novedosas ideas para el cambio de paradigma, el valor de la empatía es una de sus capacidades de gran valía. Sin embargo ¿qué es exactamente la empatía bajo la lupa de esta perspectiva corporativa?

Mary Gordon, educadora de renombre, emprendedora social (fellow) y una de las mayores expertas mundiales en empatía, define este concepto como «la habilidad de entender cómo se siente otra persona y ser capaz de sentir con esa persona» y añade que la ausencia de ésta «enfatiza la violencia o la crueldad de todo tipo».

De igual forma, esta habilidad tiene para Gordon «tanto un componente cognitivo (el poder cambiar la perspectiva) como un componente afectivo (la emoción)», ambas necesarias para la educadora a la hora de abordar esta capacidad.

Con este valor positivo atesorado, sin que quede relegado a un segundo plano, cualquier emprendedor pondrá de relieve otros requisitos esenciales a la hora de poner en marcha cualquier proyecto social.

Una virtud que, principalmente, ayudará a mantener una alta capacidad de resiliencia tanto en el equipo como en el líder e, igualmente, contribuirá en la búsqueda de soluciones eficientes, además de construir relaciones valiosas y duraderas respecto con el entorno.

¿Qué utilidad tiene la empatía en un emprendedor social?

Existe un sinfín de beneficios relacionados con este valor positivo en todos los ámbitos, sin embargo, los más destacados y que mejor definen a los emprendedores recaen en:

  1. Un emprendedor social que posea la condición de líder podrá influir, motivar, organizar y llevar a cabo acciones para lograr sus fines y objetivos, a la vez que logrará involucrar a otras personas o grupos específicos dentro de un marco de valores. Por tanto, el único modo para conseguirlo es ponerse en los zapatos de la otra persona para comprender qué necesidades requiere.
  2. Innovación y creatividad. Este arte de la escucha activa constante, que, trasladado al emprendimiento social, se convierte en uno de los ingredientes secretos para abordar nuevas posibilidades e ir un paso más allá, puesto que se consigue desarrollar nuevas soluciones innovadoras, u optimizarlas, desde la creatividad y el cambio.
  1. Gracias a aplicar la empatía en la toma de acción, los agentes que promueven los cambios sociales pueden tomar el control de cualquier situación -dejando a un lado la desidia o el individualismo-, debido a que enseguida consiguen conectar con la causa del problema y, como consecuencia, ponen en marcha medidas para minimizarlo o remediarlo.
  1. Alcanzar el éxito personal. Bajo la cualidad de empatía, todo el equipo que integre una empresa social logrará enfocar de forma correcta sus prioridades y su gestión empresarial.

¿Cómo podemos fomentar la empatía?

Actualmente, coexisten proyectos y organizaciones que fomentan este valor positivo desde muy temprana edad.

Una de las organizaciones benéficas pionera en el campo del emprendimiento social y, por ende, en la capacidad de la empatía, es la fundación sin ánimo de lucro Ashoka -en la que también, la experta en empatía, Mary Gordon, forma parte de su junta directiva-.

Principalmente, esta institución se encarga de identificar y apoyar a los principales emprendedores sociales de todo el mundo desde 1980, además de definir el impacto de «los cambios sistémicos que afectan a un gran número de personas, que se derivan de los emprendedores sociales, sus ideas y de las redes» tal y como esta red apoya en su página web.

Actualmente, este organismo cuenta con una comunidad de emprendedores que incluye más de 3.600 miembros en 90 países, de los que, en España, 40 miembros sociales, junto con 12 Escuelas Changemaker y 90 jóvenes innovadores sociales, forman parte.

Por otro lado, Mary Gordon también dispone de otros proyectos que fomentan el apoyo a esta perspectiva corporativa. En concreto, es la fundadora y presidenta de la organización benéfica internacional para niños, Roots of Empathy (ROE, por sus siglas en inglés), que cuenta con el programa educativo Seeds of Empathy, cuya misión es el desarrollo de la empatía y el fomento de la alfabetización emocional desde la infancia.